Columna de Carlos Hernández Reyes ESTO 26 de febrero 2008
UN GRAN RESPIRO
El Puebla necesitaba ganar, el domingo lo hizo con claridad y doblegó 4-0 a un Monarcas que vino al estadio Cuauhtémoc a resignarse a su suerte, sin intentar siquiera hacer algo por evitar la derrota.
Desde el arranque del partido, la Franja demostró ambición y aunque volvió a fallar algunas oportunidades claras, ahora sí fue contundente y logró par de tantos por conducto de Andrés Nicolás Olivera que llegó a cuatro, uno de Álvaro “El Bola” González que tiene la misma cantidad, y uno más de Mario Ortiz, que se estrenó como goleador.
Javier Cámpora, Gilberto Mora y José Hiber Ruiz dejaron escapar oportunidades más claras que el agua las cuales, por suerte, no incidieron en el resultado al igual que los dos penales que dejó de sancionar Jaime Herrera Garduño.
Lo importante, sin duda, los tres puntos que colocan a los poblanos arriba de Tigres y Veracruz, dos de los oponentes directos en la lucha por la permanencia. Ellos, ahora, son los que tienen mayor presión de conseguir resultados positivos en cada uno de sus partidos, ya que antes de lo esperado, pueden olvidarse del Puebla que está a diez unidades de su salvación.
Diez puntos que parecen muchos todavía, pero que por la forma de jugar del equipo pueden no ser tantos. La clave, de ahora en adelante, será no bajar los brazos y no sentirse más de la cuenta; recordemos lo que sucedió el torneo pasado, cuando justo al llegar a 17 puntos, se entró en crisis y se terminó con dos derrotas al hilo frente a Guadalajara y Atlante.
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