Columna de Carlos Hernández Reyes ESTO 19 de febrero 2008
CUIDADO
La derrota, dolorosa a más no poder frente a Tecos, encendió los focos rojos en el campamento poblano, no sólo por el hecho de ser ante un rival también involucrado en problemas de descenso, sino porque mandó de nuevo a la Franja al último lugar en la tabla de porcentajes.
Si hace una semana hablábamos de un panorama halagüeño luego del triunfo en Chiapas, ahora la situación es complicada debido a que el equipo no logró ganar el partido en casa contra Pumas, ni el de visita ante la UAG.
Ante los universitarios de Tuca Ferreti, tuvieron muchas oportunidades en la primera mitad, las cuales por no concretar al final pesaron, y pese a colocarse al frente en el marcador, apenas sacaron un punto. El domingo, sin jugar bien, se volvió a ir al frente con el penal bien cobrado por Andrés Nicolás Olivera; sin embargo de nuevo no se pudo mantener la ventaja, y lo peor es que en un abrir y cerrar de ojos, recibió tres goles y regresó de Zapopan con las manos vacías.
La manera de perder es lo que duele porque, otra vez errores, ahora en sector defensivo, repercutieron en el resultado adverso. El primero y segundo tanto de Tecos, fueron copias al carbón.
El primero se pasa, con todo y que fue autogol de Felipe de Ayala; pero, el segundo, dos minutos después, no tiene justificación y es una señal clara de que se perdió la concentración en la cancha. Eso es lo grave, lo peligroso a estas alturas del torneo, donde partidos como el del domingo, no se pueden dejar ir.
Es cierto que los de Zapopan fueron superiores a lo largo del encuentro, pero Puebla merecidamente o no, se colocó al frente a 20 minutos del final. Y lejos de saber manejar el partido, se puso la soga al cuello y terminó ahorcado.
ESOS CAMBIOS
De los tres movimientos que realizó José Luis Sánchez, el único que funcionó fue el de Guillermo Rojas, que volvió a ser importante por la banda izquierda. En el caso de Felipe Ayala, sigue sin responder y aunque ahora no tuvo indolencia en la cancha, la mala suerte lo perjudicó con ese gol en meta propia, que despertó a los dormidos Tecos a los que, en contraparte, sí le funcionaron las modificaciones.
Héctor Altamirano estuvo en los dos primeros goles, en el primero con un venenoso servicio al área que empujó el mencionado jugador de la Franja; en el segundo, con otro similar, que nadie pudo cortar y que se fue a las redes camoteras.
Luis Sandoval, conocido como “El Negro”, hizo ídem el panorama de la Franja al marcar la anotación de la victoria, entrando también de relevo.
En fin, en el tablero de ajedrez el ganador fue Jaime Ordiales, tal vez porque hizo los ajustes en el momento indicado.
NADA ESTÁ PERDIDO
Por supuesto que la lucha seguirá hasta el final. Faltan 11 encuentros, es decir 33 unidades, y lo peor que puede hacer el Puebla es lamentarse.
Hay que dejar atrás la mala semana pasada, y enfocarse a la que viene, que tiene como visitante al Morelia, un irregular conjunto que lo mismo causa decepción que da una campanada.
Fácil no será, de hecho en este competido torneo mexicano nadie lo es. Por consiguiente para ganarle a los michoacanos, los de la Angelópolis tienen que aplicarse a fondo, no cometer yerros atrás, ser solventes en medio campo y contundentes en el ataque. Sencillo, ¿verdad?
Esperamos que el domingo, ahora sí, se pueda acabar con la mala racha que se extiende a seis compromisos sin ganar en casa. El tiempo se acorta, los triunfos son urgentes y necesarios.
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